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CONCURSO PABELLÓN DE CHILE BIENAL DE VENECIA - The Santiago Theory



Revisitando la Teoría de Santiago –formulada en 1973 por los científicos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela– proponemos una adenda arquitectónica que, en una suerte de manifiesto retroactivo, nos permita entender por qué Santiago es una ciudad cuyos primeros pisos tienden a cerrarse a la calle y al espacio público. Presentando distintos formatos de fachadas ciegas de Santiago, desde los blindajes de hoy hasta los muros cortina de los ochenta, elaboraremos una posible hipótesis sobre nuestra tendencia a la desconfianza y la fragmentación. Pero a la vez, y gracias a una lectura a fondo de la misma teoría, también ofreceremos una alternativa de cómo vivir juntos.

En abril de 1973, desde la biología, los científicos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela respondieron una pregunta clave: ¿cómo se mantiene y autoproduce la vida?

La respuesta era sumamente simple: lo vivo es aquello que puede mantenerse vivo por sí mismo. A esta condición la llamaron autopoiesis: la capacidad de los sistemas vivientes de autoproducirse y mantenerse en funcionamiento. Así, cuando esa capacidad autopoiética se pierde, la vida se acaba. En este sentido, se trata de una teoría sobre la conservación, que busca responder a la pregunta sobre cómo los seres se mantienen a sí mismos en el tiempo. Pero para que un ser vivo se mantenga así mismo necesita de su entorno, tal como un cuerpo necesita oxígeno para regenerar sus células; así, la autopoiésis no implica autonomía, ya que depende de su acoplamiento estructural con el entorno. Este influyente descubrimiento fue denominado por el mundo científico internacional como la Teoría de Santiago – The Santiago Theory.

Desde ese entonces –debido a los cambios políticos y económicos que ha experimentado Chile– la ciudad de Santiago ha desarrollado una identidad temerosa hacia el espacio público, que se evidencia en las distintas formas en que los primeros pisos se cierran a la calle.

Así, en 2019, y a la manera de un manifiesto retroactivo, creemos factible esbozar una adenda arquitectónica a la Teoría de Santiago. En conversación con la formulación de Maturana y Varela, esta adenda examina la forma en que la arquitectura –a través de la fachada– ha desarrollado formas para evitar vivir juntos. Se trata de fachadas de baja permeabilidad y poca transparencia que –de manera inconsciente– ejemplifican los principios de autoprotección y autorreproducción.

Pero a casi cinco décadas de la formulación de Maturana y Varela, hemos podido ver también fachadas que, a pesar de estar pensadas para proteger un interior privado, se convierten en plataformas de expresión pública.

De esta forma, la adenda se basa en la recopilación y categorización de evidencias materiales que desde hace tiempo han estado a la vista pero no han sido entendidas en su conjunto, como una forma de narrar el paso de la autoprotección

FINALISTA

Año: 2019
Situación: Santiago de Chile, Chile
Tipo: Concurso Espacio Público
Cliente: Ministerio de Cultura Gobierno de Chile
Superficie: 190 m2
Equipo: Colaboración para Nicolás Stutzin y Francisco Díaz (arquitectos)
              Enrique Iriso (arquitecto)
             
*Publicado en el Diario de Navarra ︎